Vale, lo admito, cuando se trata de Mario, no soy capaz de elegir sólo dos o tres vídeos o canciones o momentos...
http://www.youtube.com/watch?v=s8Po5phTTfU
http://www.youtube.com/watch?v=Pt22ZT3GNR0
http://www.youtube.com/watch?v=ykuQXPnljf0
http://www.youtube.com/watch?v=VXQygWroEp0
http://www.youtube.com/watch?v=6XS_WrfeYmw
Si os parece poco, podéis ver un concierto completo (o más buscando un poquito) aquí y, si hacéis clic en el título, su página web.
Como él diría: Salud y anarquía, hasta la victoria siempre.
sábado, 18 de octubre de 2008
lunes, 22 de septiembre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
miércoles, 3 de septiembre de 2008
El cansancio
El cansancio te invade, te adormece; notas cómo llena todos tus sentidos, todos tus miembros...
-Mañana será otro día -te dices, y tus labios tiemblan al pensar que quizá te equivoques.
Quizá el mañana nunca llegué, quizá mañana sea igual que hoy.
Quizá tu cansancio no se quite con dormir una sola noche, quizá debas dormir eternamente.
Preparas tu cama, tu tumba; te sientas; te despides mentalmente del mundo, de la vida, de todos tus seres queridos, de todos tus familiares y amigos; te vas recostando lentamente; apagas la luz; lloras un rato... sabes que no despertarás y te da pena porque ya te habías acostumbrado a vivir.
Ahora ya nada importa, sabes que ha llegado tu fin, que esta noche será tu última noche y que mañana ya no existirás.
Cierras los ojos y esperas en silencio a la muerte. La sientes entrar en tu habitación, acercarse a tu cama; abres los ojos y la ves delante de ti, fría y distante, hermosa también.
No sabes qué hacer ¿saludar?, ¿decirle algo? No se la ve muy dispuesta a hablar.
Con un gesto amistoso y sincero, aunque algo inseguro, la invitas a sentarse a tu lado. Ella acepta, te coge la mano y te dice: “duerme tranquilo”.
De nuevo, cierras los ojos. Notas como el frío que te transmite a través de la mano se va extendiendo por todo tu cuerpo y cada vez se hace más intenso.
Una duda te asalta: ¿de qué estás muriendo? Pero es demasiado tarde para preguntar; el frío ha llegado a tu cerebro, tus pensamientos son cada vez más lentos y débiles.
Ya no sientes nada, ya no piensas nada, ya estás muerto.
Por fin puedes dormir, por fin puedes descansar en paz, ya nadie te molestará.
-Mañana será otro día -te dices, y tus labios tiemblan al pensar que quizá te equivoques.
Quizá el mañana nunca llegué, quizá mañana sea igual que hoy.
Quizá tu cansancio no se quite con dormir una sola noche, quizá debas dormir eternamente.
Preparas tu cama, tu tumba; te sientas; te despides mentalmente del mundo, de la vida, de todos tus seres queridos, de todos tus familiares y amigos; te vas recostando lentamente; apagas la luz; lloras un rato... sabes que no despertarás y te da pena porque ya te habías acostumbrado a vivir.
Ahora ya nada importa, sabes que ha llegado tu fin, que esta noche será tu última noche y que mañana ya no existirás.
Cierras los ojos y esperas en silencio a la muerte. La sientes entrar en tu habitación, acercarse a tu cama; abres los ojos y la ves delante de ti, fría y distante, hermosa también.
No sabes qué hacer ¿saludar?, ¿decirle algo? No se la ve muy dispuesta a hablar.
Con un gesto amistoso y sincero, aunque algo inseguro, la invitas a sentarse a tu lado. Ella acepta, te coge la mano y te dice: “duerme tranquilo”.
De nuevo, cierras los ojos. Notas como el frío que te transmite a través de la mano se va extendiendo por todo tu cuerpo y cada vez se hace más intenso.
Una duda te asalta: ¿de qué estás muriendo? Pero es demasiado tarde para preguntar; el frío ha llegado a tu cerebro, tus pensamientos son cada vez más lentos y débiles.
Ya no sientes nada, ya no piensas nada, ya estás muerto.
Por fin puedes dormir, por fin puedes descansar en paz, ya nadie te molestará.
domingo, 31 de agosto de 2008
Jeanne Hébuterne y Modigliani
Este es uno de los muchos retratos que Modigliani hizo de su mujer, Jeanne Hébuterne.En la entrada de mi casa había hasta hace poco y desde que mi memoria alcanza, una lámina que lo reproducía. Ahora, gracias a las reformas de la casa, va a pasar a mi habitación, porque es un cuadro que siempre me llamó la atención y que de pequeña relacionaba con mi madre (probablemente por la ternura del gesto).
Hace pocos días estuve buscando por la red algo de información sobre él, ya que no sabía ni el título, ni estaba segura del autor. Así me enteré de que Modigliani murió de meningitis a los 36 años el 24 de enero de 1920. Jeanne se suicidó al día siguiente tirándose por la ventana de un quinto piso (el apartamento de sus padres).
miércoles, 27 de agosto de 2008
lunes, 25 de agosto de 2008
Tenía pendiente escribir sobre varias cosas. Así que pensaba que lo próximo que escribiría aquí iba a ser una declaración de que me importa un bledo la selección de fútbol española, extendiéndome al comentar el agobio sufrido cuando en todas partes se hablaba de ello (incluidos cumpleaños de amigas, blogs apreciados...) y el impacto de ver a mi madre con banderitas de España pintadas en la cara.
También me había planteado escribir algo agradeciendo los comentarios que me dejáis, porque suelo ser más sosa que otro poco y no contestar a no ser que se me pregunte directamente... Hay un montón de pelis que fui a ver y de las cuales en algún momento pensé en poner mi opinión para seguir quebrantando mi declaración de intenciones...
Pero desgraciadamente ahora sólo pienso en una persona que fue y que ahora sólo es a través de recuerdos y el único homenaje que se me ocurre que le pueda hacer en este medio (aun a riesgo de acabar convirtiéndolo en un blog de poesía) es este:
Lo fatal
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
Ruben Darío
También me había planteado escribir algo agradeciendo los comentarios que me dejáis, porque suelo ser más sosa que otro poco y no contestar a no ser que se me pregunte directamente... Hay un montón de pelis que fui a ver y de las cuales en algún momento pensé en poner mi opinión para seguir quebrantando mi declaración de intenciones...
Pero desgraciadamente ahora sólo pienso en una persona que fue y que ahora sólo es a través de recuerdos y el único homenaje que se me ocurre que le pueda hacer en este medio (aun a riesgo de acabar convirtiéndolo en un blog de poesía) es este:
Lo fatal
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...
Ruben Darío
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
