domingo, 22 de febrero de 2009

Querida y callada cómplice:

Desde la primera vez que te vi, nívea, blanca como la luz del alba, supe que debía volcar en ti mis sentimientos; por muy íntimos y profundos, por muy superficiales y vanos, que pudieran ser o parecer.

Desde la primera vez que te toqué, con apenas un roce, y sentí tu suavidad de seda y satén, de tierno algodón, de sueño plácido, supe que eras lo que me faltaba, lo que necesitaba para que mis deseos se materializaran.

Desde que percibí tu sencillez y humildad, tan llana como eres, y, a pesar de ello (o quizá, precisamente por ello), tu grandeza, supe que eras ideal, que en ti me podría sentir reflejada.

Realmente, desde el primer instante, supe que juntas estaríamos más completas; que seríamos capaces de formar algo que, pensasen lo que pensasen los demás, sería mágico y que, desde luego, duraría mucho más que cualquier relación convencional. Nadie podría impedir nuestra unión... y nadie pudo.

Ya no importa que los demás lo desaprueben o lo vean absurdo. Da igual lo que piense la gente. Porque tú, querida mía, durarás muchos años, quizás siglos; tú serás la prueba de nuestro triunfo, y yo... yo habré plasmado en ti, querida hoja de papel, lo que sentía o, lo que sencillamente me apeteció.

lunes, 2 de febrero de 2009

Gatitos =>

Una fan de Alejandro Fernández puso este vídeo en un foro en el que participo y me apeteció compartirlo:

sábado, 18 de octubre de 2008

Mario San Miguel

Vale, lo admito, cuando se trata de Mario, no soy capaz de elegir sólo dos o tres vídeos o canciones o momentos...

http://www.youtube.com/watch?v=s8Po5phTTfU


http://www.youtube.com/watch?v=Pt22ZT3GNR0


http://www.youtube.com/watch?v=ykuQXPnljf0


http://www.youtube.com/watch?v=VXQygWroEp0


http://www.youtube.com/watch?v=6XS_WrfeYmw

Si os parece poco, podéis ver un concierto completo (o más buscando un poquito) aquí y, si hacéis clic en el título, su página web.

Como él diría: Salud y anarquía, hasta la victoria siempre.

domingo, 21 de septiembre de 2008

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El cansancio

El cansancio te invade, te adormece; notas cómo llena todos tus sentidos, todos tus miembros...

-Mañana será otro día -te dices, y tus labios tiemblan al pensar que quizá te equivoques.

Quizá el mañana nunca llegué, quizá mañana sea igual que hoy.

Quizá tu cansancio no se quite con dormir una sola noche, quizá debas dormir eternamente.

Preparas tu cama, tu tumba; te sientas; te despides mentalmente del mundo, de la vida, de todos tus seres queridos, de todos tus familiares y amigos; te vas recostando lentamente; apagas la luz; lloras un rato... sabes que no despertarás y te da pena porque ya te habías acostumbrado a vivir.

Ahora ya nada importa, sabes que ha llegado tu fin, que esta noche será tu última noche y que mañana ya no existirás.

Cierras los ojos y esperas en silencio a la muerte. La sientes entrar en tu habitación, acercarse a tu cama; abres los ojos y la ves delante de ti, fría y distante, hermosa también.

No sabes qué hacer ¿saludar?, ¿decirle algo? No se la ve muy dispuesta a hablar.

Con un gesto amistoso y sincero, aunque algo inseguro, la invitas a sentarse a tu lado. Ella acepta, te coge la mano y te dice: “duerme tranquilo”.

De nuevo, cierras los ojos. Notas como el frío que te transmite a través de la mano se va extendiendo por todo tu cuerpo y cada vez se hace más intenso.

Una duda te asalta: ¿de qué estás muriendo? Pero es demasiado tarde para preguntar; el frío ha llegado a tu cerebro, tus pensamientos son cada vez más lentos y débiles.

Ya no sientes nada, ya no piensas nada, ya estás muerto.

Por fin puedes dormir, por fin puedes descansar en paz, ya nadie te molestará.

domingo, 31 de agosto de 2008

Jeanne Hébuterne y Modigliani

Este es uno de los muchos retratos que Modigliani hizo de su mujer, Jeanne Hébuterne.
En la entrada de mi casa había hasta hace poco y desde que mi memoria alcanza, una lámina que lo reproducía. Ahora, gracias a las reformas de la casa, va a pasar a mi habitación, porque es un cuadro que siempre me llamó la atención y que de pequeña relacionaba con mi madre (probablemente por la ternura del gesto).
Hace pocos días estuve buscando por la red algo de información sobre él, ya que no sabía ni el título, ni estaba segura del autor. Así me enteré de que Modigliani murió de meningitis a los 36 años el 24 de enero de 1920. Jeanne se suicidó al día siguiente tirándose por la ventana de un quinto piso (el apartamento de sus padres).